XXI

No me deja pasar, está comprometida, y lleva en la mano un destello de diamante que me pone tan frenético que me dan ganas de dar puñetazos a la pared, de tirarme de los pelos, de arrojarme al suelo a sus pies. No quiero marcharme de su lado para volver dando traspies a la pension Logan y a la única toalla y al puerto y a beber hasta altas horas de la madrugada mientras el resto del mundo, incluidos Emer y su empleado de seguros, hacen vidas limpias con toallas a discreción, están todos contentos el día de las licenciaturas y sonríen con sus dentaduras americanas perfectas crpilladas después de todas las comidas. Quiero que me deje pasar para que podamos hablar de los días que tenemos por delante, cuando yo tenga traje y un trabajo de oficina y tengamos nuestro propio apartamento y yo esté a salvo del mundo y de todas las tentaciones.

La única persona del mundo que dice algo razonable es Albert Camus, quien dice que el acto más importante que realizamos cada día es tomar la decisíon de no suicidarnos.

Lo único que puedo hacer es terminarme el café y el sandwich de queso a la plancha e ir a la bibliotica para consultar lo del existencialismo y enterarme de por qué esta tan triste Camus, por si acaso.

1 comentarios:

Duffboy dijo...

Oh, esto está blogable. Tan tristes que somos a veces. Saludazos!